
A. Calamaro
a UN HIJO CONATO
Te cuento que sí
Que si te quería
Fueras quien fueras
A lo mejor mi miedo no dejo que lo sintieras
Que te hubiese cuidado mucho, supongo
Así como con los cachorros
Que te hubiese repetido hasta el cansancio que te quería
Y seguramente avergonzado con mis demostraciones siempre tan torpes
Y estúpidas
Que te hubiese hecho sentir mi compañía
En esta inmensa soledad que es la vida
Que te hubiese enseñado que lo que vale es el calor de los abrazos
Y aburrido con historias de amor repetidas
Que nadie más que yo cree que valen la pena
Te hubiese ayudado con el miedo a las tormentas
A los grillos
Y si se hubiese presentado una oportunidad
Te habría dicho:
“No necesitás alas para ser angelito”
Y probablemente me hubieras creído…
Que dolorosa tanta ingenuidad mi hijito
Mas sabiendo que lo que escribo y lloro
será pronto sólo un recuerdo triste
Y que el mundo nos negó una pausa
Para conocernos…
Amarnos y olernos
Amén por tu vida.
¡Y salud carajo digo!
Te cuento que sí
Que si te quería
Fueras quien fueras
A lo mejor mi miedo no dejo que lo sintieras
Que te hubiese cuidado mucho, supongo
Así como con los cachorros
Que te hubiese repetido hasta el cansancio que te quería
Y seguramente avergonzado con mis demostraciones siempre tan torpes
Y estúpidas
Que te hubiese hecho sentir mi compañía
En esta inmensa soledad que es la vida
Que te hubiese enseñado que lo que vale es el calor de los abrazos
Y aburrido con historias de amor repetidas
Que nadie más que yo cree que valen la pena
Te hubiese ayudado con el miedo a las tormentas
A los grillos
Y si se hubiese presentado una oportunidad
Te habría dicho:
“No necesitás alas para ser angelito”
Y probablemente me hubieras creído…
Que dolorosa tanta ingenuidad mi hijito
Mas sabiendo que lo que escribo y lloro
será pronto sólo un recuerdo triste
Y que el mundo nos negó una pausa
Para conocernos…
Amarnos y olernos
Amén por tu vida.
¡Y salud carajo digo!