El arte es esto para mí, para esta niña vieja que hoy soy. Es esta realidad imaginada que inevitablemente existe en un mundo creado por uno para sobrevivir explicándose inexplicables, es la emoción misma dibujada, declamada, escrita, meciéndose bajo nuestra piel y en última instancia, exhibida y compartida, en este espacio, hoy ante ustedes.
Bienvenido/a a este tambaleante vaivén de mi oscilografía.


jueves, 30 de diciembre de 2010



nO ME GUSTA TU NOVIO


Joaquín observaba a su tía de apenas 25 años
que se encontraba nuevamente de novia y enamorada.
Tenía 5 años y habia conocido al novio anterior y al nuevo.
Curioso, una vez que lo encontro solo, se acerco para preguntarle:
-¿Vos le queres a mi tía?
-Claro - respondio con seguridad el otro.
-¿Y antes porque no la querias?-le volvio a preguntar.
El otro no supo que contestar.
"No me gusta tu novio tía"
dijo al día siguiente.

sábado, 4 de diciembre de 2010


oTRO DE RISOTADA Y CARCAJÓN

Risotada despertó una madrugada
a su lado no estaba Carcajón.
La carpa del circo estaba a oscuras
afuera roncaba un gran león.

Subió al trapecio confiada
desde allí vería mejor.
Este payaso no es tan tonto - pensaba
¿un autosecuestro organizo?

No pienso entregar mis colecciones:
mis flores de plástico y mis pelotitas de color,
podría hasta renunciar a esta nariz gastada
culpable de tantos cambios humor.

Vuelve a acostarse consternada
diciéndose: "Tan payasa no soy".
Al despertar lo encuentra a su lado.
"Si te vas no duermo nunca más", le dice
mientras él besa chistosamente al colchón.

viernes, 26 de noviembre de 2010


uN COMENTARIO FUTBOLISTICO

Cada vez que miro un partido de fútbol corro el riesgo de ponerme a llorar. Recuerdo el llanto de mi hermano, dos años menor, nuestras primeras veces en una cancha. Sentados en las incómodas y enormes gradas del estadio Defensores del Chaco, bien pegaditos, asustadísimos de tanto ruido, de tanto nervio, de ver a nuestro papá tan silencioso y a ratos gritando muy enojado.
-¡Si van a llorar no vienen más! – nos decía, mientras por detrás se escuchaban los cánticos que aunque nos esforzáramos mucho no lográbamos entender. Yo era la más grande y me mordía las ganas de llorar, sobre todo al inicio de cada juego, cuando el suelo parecía vibrar o moverse de tantas bombas y gente saltando.
Siempre odié las banderas que constantemente tapaban mi visual, y con los años aprendí a mirarlas con una especie de recelo claustrofóbico. Aunque debo admitir su utilidad en los días de lluvia.
-Vos quisiste venir, así que ahora aguántate – sentenciaba inmisericorde mi padre. Y yo tiritaba enrollada como una oruga colorinche, azul y roja para ser exacta. Mi ruptura final con la enseña que representa al club de mis amores se dio a los 10 años aproximadamente. Era una larga jornada que incluía partidos dobles. El estadio estaba a medio llenar y había hinchas de Luque, Olimpia, Libertad y Cerro. Al salir de la cancha iba contenta y feliz en el asiento del copiloto, con la cabeza afuera de la ventanilla del coche y revoloteando orgullosa mi bandera azulgrana, cuando tuvimos la mala suerte de quedar atorados en el tráfico a unas pocas cuadras y coincidir con un camión que transportaba unos 20 o 30 hinchas de Sportivo Luqueño.
-¡Meté pues ya esa bandera mi hija! – fueron las indicaciones tardías de mi papá, que llegaron a mis oídos al mismo tiempo que el aluvión de golpes en el techo del coche, producido por diferentes proyectiles que, como pude percatarme después, eran en su mayoría latas vacías de cerveza. Creo que este es el motivo por el que no tuve nunca más una bandera propia, aunque si me la prestan la sigo levantando con el mismo orgullo. Claro que con los sentidos mucho más alerta.
Uno de mis primeros amores fue el número 7, que con su larga melena ondulada, su ñembo rebeldía y unas cuantas sorpresas, me tenía aplaudiendo y gritando como loca entre suspiros. Después vinieron muchos otros, diferentes números, diferentes colores y a medida que iba creciendo, crecían también mis exigencias, por supuesto. Lástima que el fútbol sea una eterna novela que cambia y cambia de protagonistas. ¿Para cuantos alcanzará mi admiración y mi amor?
Debo admitir que en un principio lo mío con este deporte era sólo curiosidad. Quería entender aquello que transformaba a mi padre, a mis tíos y primos, que fueron acoplándose a nuestras excursiones futboleras, en expertos del manejo de malas palabras a dos lenguas (español y guaraní). ¿Qué era lo que hacía que mi padre, un hombre correcto y tranquilo, a la primera oportunidad me hiciera pasar corriendo, atravesar el tejido que dividía un sector más económico de otro más caro, viendo y siendo consciente de que, a lo lejos, hormigas azules se organizaban en filas para impedírnoslo?
Ya en plena adolescencia este deporte me enseñaba que los hombres (además de mi hermano) también lloran, y no es que fuesen todos llorones. De aquellas lágrimas derramadas por miedo ya no quedaba nada, rápidamente se habían secado y ahora se lloraba de tristeza, por el simple hecho de no haber ganado.
Hoy en pleno 2010 y a mis 30 años me encuentro nuevamente evocando estos recuerdos. Mordiéndome por no llorar. Sintiendo el sinsabor en la boca y conteniendo la respiración hasta que el árbitro, siempre vendido e hijodeputa, da el pitido final a otro Mundial. Ese final que deja mi ilusión rota, que me obliga a secarme las lágrimas con la manga de mi casaca número 7 y pensar maldiciendo que cuatro años es mucho tiempo.
- Tranquila mi’ja… vamos a estar mejor pa el próximo Mundial… - me dice con unas palmaditas mi padre, escondiendo sus ojos llorosos.
En momentos así, insisto en que el fútbol es la peor novela en la que pude engancharme porque no termina, sólo las fechas, los números y los personajes principales cambian y cambian (Por poner un ejemplo, mi 7 es ahora el 10 de Lionel Messi).
Sobre las tácticas y estrategias de este deporte espero me perdonen, soy muy mujer y me aburren por lo que prefiero no hablar. Puedo aconsejar al respecto a ciertos técnicos que les convendría más jugar la quiniela o leer a Benedetti, qué se yo.
Mientras yo seguiré como siempre, gritando desde mis entrañas un gol, enjugándome las lágrimas cuando el esfuerzo amerite y esperando el golazo, ese que todos saben es diferente, ese que pienso festejar gritando y llorando como es costumbre, esperando lo disfrutes, entiendas y acompañes.

jueves, 21 de octubre de 2010



dENTRO DE MI ESTOMAGO


En días como hoy extraño a esa amiga invisible
la tan lejana infancia
e incluso a la ansiedad adolescente
que podía hacer sudar las manos
y doblarse a mis rodillas
frente a cualquier "otro".

Extraño la sorpresa de la adultez en mi cuerpo
al reconocer las ganas
subiendo de los pies a las pantorrillas,
y de mis saltonas rodillas hasta mi sexo.

Mi memoria conserva el aliento robado de algunos besos
fechas
y mucho cariño impreso como huellas digitales
en esos lugares
conocidos como los más recónditos.

¡Que rápido maduran y crecen los cuerpos!
Pero pucha...
si no es en mi estómago,
¿dónde caben tantos "mientos"?

(sentimientos, arrepentimientos, sufrimientos,
pensamientos, estancamientos, etc.)

Tal vez quepan donde mi ego
esa bolsa de basura reforzada
que la mayoría de las veces pretende pasar por digerido
todo lo que el tiempo lastimosamente ha deshecho.



viernes, 1 de octubre de 2010


cALZONCILLOS BLANCOS

El roce de tu cuerpo activa mi sentido dactilar
haciendo vibrar la carne bajo mi cintura.
Mis manos aprietan y recorren tus muslos,
buscando sorprenderte y encender tus ganas,
antiguas celestinas de esta historia.

Me enredo en tu cuerpo y me reconozco recorriéndote,
aspirando profundo el olor de tu sexo,
mientras se eriza mi piel
y te oigo pronunciar una y otra vez mi nombre.

Apagado el ardor mi cuerpo se mece dormido,
enredado en tu aliento.
La razón enarbola rendida unos calzoncillos blancos
y agradece a la noche
que una vez más
cálidamente nos envuelve.

viernes, 24 de septiembre de 2010


cUANDO LA PRINCESITA DEJO DE SER PRINCESA

Cuando la princesita dejo de ser princesa

nadie en el reino le creyó

se evaporaron las doncellas y palacios

la reina bruja la fruta envenenó


Cuando la princesita dejo de ser princesa

el príncipe azul a un soldado enamoró

el rey perseguía a las plebeyas

y muy pronto el tirano apareció


Cuando la princesita dejo de ser princesa

logró engañar al caballero y al dragón

se puso minifalda, medias de seda

profundo escote y zapatos de tacón


Cuando la princesita dejo de ser princesa

se encontró sola y preñada en un rincón

el bufón del padre la había dejado

e hizo de tripas corazón


Cuando la princesita dejo de ser princesa

conoció a un hombre que el cielo prometió

terminó rasgada, amamantando ensueños

hasta que su pequeño en su rey se convirtió


Cuando la princesita dejo de ser princesa

vio salir de su vientre una nación

hoy sacando la silla a la vereda

observa a su reino hecho flor

domingo, 19 de septiembre de 2010



lA CERVEZA
(Antología birrera)

La cerveza es la frutita brillante y deliciosa
que se coloca como “toque final” a un postre.

Es la hermanita golosa a la que compramos caramelos
para que no se ponga triste o nos arme un berrinche.
Porque eso no.
No se hace.

La cerveza es la espuma blancuzca a modo de bigote
esa que preferimos lamer a borrarla con las manos.

Es la amiga traidora a la que odiamos.
y queremos
y evitamos.

Es esa botella o el contenido de ella,
con la que hoy brindo pensando en lo que es
en lo que me ha dado.

Es el diablo comprando tu alma
para empeñarla en el copetín de a lado.

Es el disfraz de corajuda que me pongo
cuando se que va a dolerme callarme o hablarlo.

Es ese liquidito que parece pipí
que sabemos sale de un órgano con feo nombre
y sobrecargado.

Es el vicio de Charly García rehabilitado y gordo,
tirando sus ganas desde el 9no piso de alguna ventana.

La cerveza es adrenalina.

Es fútbol.

Es un papá dormido que se olvido de vos,
del hijo triste sentado en la esquina esperando.

La cerveza es fiesta, compañía y reventón.

Es el orgasmo con el tipo equivocado.

Es la bebida alcohólica y carbónica,
esa que la resaca cree no debimos tomarnos.

Es el amante fijo que nos gano.
Ese que duerme con muchos y a la mañana se ha esfumado.

Es el novio que se fue, el que se quedo y hoy duerme a mi lado.

Me pregunto: ¿y yo que seré?
Por el momento no importa.
Cedo el protagonismo
y me tomo un trago.

martes, 14 de septiembre de 2010



a VECES HAY QUE ASUMIRLO


Siempre se pierde, debe ser la naturaleza. ¿Y el que se picha?. Es increíble como hasta la cara cambia y uno se mete en tantos problemas por culpa de esto, que al final empiezan y terminan en la cabeza de uno nomás.
Yo me catalogo como una “pichada crónica” ya que mi mente maquiavélica inconscientemente (o a veces consciente y todo) como reflejo a los “golpes bajos” planea siempre una venganza terrible. No importa la desventaja en la que se encuentre, que le tomé mucho trabajo o haya pasado tiempo… por un juguete que no quisiste prestar... por el beso que no diste... por el abrazo que me negaste o por cualquier “insignificancia” o detalle que seguro se te escapo.
Algunos podrían confundir estos síntomas con los de una mujer despechada, pero OJO. Una mujer despechada es capaz de mentir para lograr sus objetivos y si llegó donde llegó, fue muchas veces gracias a excelentes disfraces que algunos ingenuos tragan todavía.
Personalmente estoy en contra y en campaña contra todo tipo de mentira, no porque las considere malas (porque las hay buenas y blancas) sino porque a mi no me salen, no me van, no me pegan y no me queda otra que decir la verdad y estoy verdad-era-mente harta de justificarme por cosas que no debería o que no son.
Creo que por eso estoy donde siempre, tratando de mantenerme tranquila mientras observo el acelere de todo. Quien quiere sabe donde encontrarme y quien no, puede probar hacerse un moño. Todavía soy buena gente aunque a veces prefiera pintarme de mala. Nunca levanto la primera piedra pero tampoco dejo que me la tiren y había sido que duele esto de querer querer, y no ser querida.
Pucha! No en balde mis amigos dicen que mi vida es cursi y, que veo porno, esperando siempre que al final que alguien se case.

miércoles, 11 de agosto de 2010


lA SIESTA

El oro de la siesta encandila la vista del pueblo que a esas horas anda y se mueve despacito, como en cámara lenta. La multitud de cuerpos inertes pegada a las ventanillas de los micros, despierta la curiosidad de los niños, de esos que se niegan rotundamente a dormir la siesta.
Gatos y perros reposan juntos y son solidarios con los rayos del sol, hasta que tenebrosos ronquidos los alejan de los pasillos de las casas. Las moscas cantan y bailan, haciendo obscenidades sobre el resto del almuerzo, mientras el tereré yace a los pies de las sillas todavía húmedo, pero triste y oscuro, esperando con ansia cambiar su verde.
Las ropas colgadas al sol recobran diferentes formas humanas, ondeando sus gracias desde el alambre, convirtiéndose en bonitos espantapájaros, esos que dicen, usan las señoras para adornar los fondos de sus patios.
Hasta que lejos, se oye el crujir de una puerta, el sollozo lastimero de otra y los pesados pasos que arrastran los pesados cuerpos van retornando a su ritmo habitual. Y ya son muchos los ojos que miran desde el micro, perros y gatos de vuelta no se quieren, se llenan de voces las casas y el limpio de los cubiertos del mediodía, ha dado por terminada la alocada fiesta voladora.
Cumpliendo con su preciada labor, la guampa del tereré refresca una nueva tarde con sus nuevos colores.
Las ropas debidamente planchadas ya bailan lento junto con las almidonadas, colgadas de perchas multicolores y multiformes. Mientras, los niños recuperan su reino y agradecen todas las riquezas conquistadas, las verdaderas y las imaginadas, esas que se han sabido ganar sólo estando despiertos.

viernes, 6 de agosto de 2010



sENTIMIENTO PATRIO

¿Cómo explicar el sentimiento patrio?
o mejor aun
¿cómo transmitirlo?
Mi bandera será enterrada algún día junto a mi padre,
y la tierra que sostenía al mástil y mis pies
se secará una vez muerta mi madre.
Por lo que dejo a mis hijos la difícil misión
de reinventar su propia patria
de construirla nuevamente
sólo para ellos
y por ellos.

martes, 3 de agosto de 2010


mONÓLOGO DE LA MUJER MECEDORA

Mírame. Pero cuando lo hagas, ¡hazlo bien! No solo veas lo que quieres ver. Eso podría traerte problemas con el tiempo…Bien, ¿qué quieres escuchar? Te puedo decir un montón de cosas, como por ejemplo que estoy harta de las mujeres. Ellas, con sus egos grandes y sus ganas de piel reprimida. ¡Si, todas! Sigilosas…escondidas en sus falsas actitudes de suavidad y ternura, hambrientas por ganar hombres a los que convierten en trofeos, colocando estúpidas argollas en sus dedos como para que nadie se acerque a ellos. Dejando así que estos se sequen y mueran encerrados en peceras, para luego colocarlos en pequeñas cajas de recuerdos, que se llenaran de polvo en algún espacio vacío del placard. ¿De qué tienen miedo? Bien puede ser que tengan miedo de mí. Pasa que todavía no entendieron que la cuestión no es tener piernas, si no más bien, convencer al otro que no hay más piernas que estas.
Tengo el don de ser asquerosamente egoísta. Cuando quiero algo, ¡lo quiero ya! Nada de andar con metáforas de amor y menos con esas fantasías de fidelidad de común acuerdo. ¿Dónde se ha visto que las personas sean propiedad privada de otros? Mientras me hablan de la suerte de tener alguien que te es fiel, yo trato de estar siempre preparada para escuchar el golpe de la puerta al cerrarse cuando el hombre se va. Mientras me hablan del valor de las pequeñas cosas, de los años compartidos, yo sigo buscando cosas mejores. Es tan grande la perfección que anhelo, que el día en que la encuentre no me importara más nada. Podría también decir que cuando eso pase, tú hombre, sentirás vergüenza de mí y yo sentiré asco de tu vergüenza. Sí, porque al hombre inteligente me lo paso entre las piernas, sin culpas, ni arrepentimientos.
Es que es tan fácil devorar corazones, beberse su sangre. Basta dejar que el apetito guíe tu olfato. La adrenalina se podría cortar de lo espesa y densa que se vuelve cuando aprendes a cazar. Tanto que te conviertes en adicta al deseo, adicta a lo intenso, adicta al dolor dulce del placer, adicta al vértigo. Y vas y comes hasta el hastío, hasta que ya no puedes moverte de tanto placer. Sí, así soy yo. Una insaciable con todo. Nunca es suficiente amor, nunca es suficiente deseo, nunca es suficiente dolor. Siempre espero más y más. Pero, no hay más que lo que no se encuentra. No existe nada, es inútil la espera y absurda, totalmente absurda.
Y es aquí cuando todo estalla… es en el vacío mismo, donde todo explota, donde ya no hay ninguna contención, donde ya ni la vergüenza se reconoce como límite. Es ahí que mis piernas se desvanecen, dejando caer mi cuerpo al suelo, hecho llanto… y grito, pero de rabia… por no poder aceptar imposibles, por no aceptar que me he inventado a mi misma alimentando mi ego hasta el empacho. Que he convertido a mis defectos en virtudes para no admitir que sí, que a lo mejor estoy equivocada, que no soy la heroína de mi vida y que ni mis pecados podré cargar por que al final del túnel… soy pequeña… soy sólo una mujer moviéndome de adelante hacia atrás… de lado a lado… desnuda… y muda… con sólo la soledad pegada a mi piel fría.

miércoles, 28 de julio de 2010



cHÁKE


La curiosidad, ¡esa maldita asesina de gatos! La sociedad protectora de animales debería hacer algo, porque: ¿qué culpa tienen los pobres gatos? A lo mejor contratar alguien para impedir estos horrorosos crímenes y atraparla, o tal vez meterle algún papo para convencerla de lo estúpido de algunas frases, de buscarse otro tipo de víctimas o de que es mejor meterse con los de su tamaño.
Ahora bien, el comportamiento felino dista mucho del de una simple mascota. Se sabe de alguno que gusta de usar botas y hasta otros famosos, como el de la cola al revés, por poner un ejemplo. Vale resaltar también que la mayoría de estos animalitos presentan una actitud arrogante y sospechosa. Diríase incluso que los gatos presentan cierto aire detectivesco (a lo Gadget) y magnánimo.
Recomiendo encarecidamente a Doña curiosidad buscar otras víctimas, otro tipo de animales que estén más evolucionaditos, y de paso cambiar ese horrible dicho, ese que dicen es de origen inglés y que originalmente era "Care kills a cat" (la cautela mató al gato).
¡Y cháke con la curiosidad muchachos!
¡Esa maldita es asesina gatos!

sábado, 24 de julio de 2010



eL (CL)AMOR


El clamor es terrible. Estar enclamorado te provoca muchas veces risa y otras llanto, incluso ganas de reír llorando. Se encuentra desvalorizado últimamente como algunas monedas y a veces duele... en el pecho... la cabeza... y hay casos extremos en los que afecta partes íntimas del cuerpo.
Esta ridículamente representado por una especie de chirimbolo rojo, debiendo ser a lo mejor un espiral colorido, o mejor aún, alguna pieza de rompecabezas. Esas que aparentemente encajan aquí y allá, pero que sabemos sólo encajan en un sitio, que es muchas veces difícil de encontrar o identificar a simple vista, sin probar otros anteriores.
Yo te clamo - le dije.
Sí, yo también - me respondió.
Y vivimos así, enclamorándonos y desenclamorándonos desde hace algún tiempo. Gritándolo constantemente a viva voz, y a veces demostrandolo con mucho esfuerzo.
No sé. Mejor no hablar del clamor, es preferible sentirlo jodidamente adentro y ver en que forma sale del otro.

viernes, 23 de julio de 2010



eL DUENTE DE TUS JAZMINES


3RA PARTE


Personajes: La mujer mecedora, el Señor Hombre, Cucha Duende

MECEDORA: ¿Hombre, qué es lo que tienes?
SEÑOR H: Por fin apareces, pensé que este sueño ya no tendría… ¿Dónde es que te has metido?
MECEDORA: Para que deseas saberlo
SEÑOR H: Es que después de que te encontré me sentí mal y desperté con una “chuca duende”
MECEDORA: ¿Cucha duende no será?
SEÑOR H: Sí, eso. La cosita esa quería que le quite la picazón.
MECEDORA: ¿Y tú que?
SEÑOR H: Bueno, trate… pero ella es una tonta burlona, no supo entender lo que le pedí
MECEDORA: ¿Que le has pedido?
SEÑOR H: Que tratara de ser una mujer así yo me animaría sacarle esa su picazón.
MECEDORA: Pero ella no es una mujer, es una Cucha duende.
SEÑOR H: Se lo dije, le dije que somos diferentes, de mundos opuestos pero es de burra
MECEDORA: Sí, lo es
SEÑOR H: Sí, aparte es rara… su forma… sus orejas… su cuello… su estatura… ¡Bah! ¿quién se fijaría en un Pucha ende?
MECEDORA: Cucha duende
SEÑOR H: Eso… aparte tiene ese olor como de hojas de jardín, y es así… toda alborotada. saltando de un lugar a otro. Pues ¿cómo te fijarías en ella si no se queda quieta? Más encima contando a viva voz que le pica allá abajo… ¡es desubicada!
MECEDORA: Sí, lo es (se miran los dos y se hace un silencio aburrido)
SEÑOR H: Que silencio hay, ¿verdad?
MECEDORA: Tienes razón
SEÑOR H: Bueno, la trucha duende esa por lo menos mete ruido, ¿verdad?
MECEDORA: Mucho ruido.
SEÑOR H: Mecedora
MECEDORA: ¿Qué?
SEÑOR H: Me pica
MECEDORA: ¿Allá abajo?
SEÑOR H: ¡No, arriba, en la cabeza!
MECEDORA: ¡Ah! eso es raro…
SEÑOR H: Me pica mucho ¿sabes?
MECEDORA: Usa tus manos
SEÑOR H: ¿Las dos?
MECEDORA: Ni modo que una sola
SEÑOR H: Bueno (y se toca allá abajo)
MECEDORA: ¡Epa! ¿qué vas ha hacer?
SEÑOR H: Usar las manos como me has dicho
MECEDORA: No bobo, las manos son para que me aplaudas
SEÑOR H: ¿Por qué?
MECEDORA: Porque a mi también me pica y no me rasco
SEÑOR H: Bien, si no hay de otras (aplaude triste). Mecedora… a pesar de que te aplaudo no deja de picarme. Será mejor que camine un poco para que se me pase.
MECEDORA: Pues si te hace sentir mejor hazlo… (sale el hombre y ella busca enojada por todos lados) ¡Cucha duende! ¿dónde te has metido? ¡Ven acá!
C-DUENDE: No, sólo saldré si el hombre se ha ido
MECEDORA: Ya se fue, ven
C-DUENDE: ¿Qué quieres Mecedora?
MECEDORA: Dime, ¿qué le has hecho al hombre ese?
C-DUENDE: Nada, el es mal ser y falto de gracia. (Llora) ¡No quiero volver a verlo!
MECEDORA: ¿Por qué? ¿Acaso no querías que te quite la picazón?
C-DUENDE: Sí, pero en vez de que se me quite… ¡Ahora me duele!
MECEDORA: (asustada) ¿Allá abajo?
C-DUENDE: No, arriba
MECEDORA: ¿En la cabeza?
C-DUENDE: No, en el alma
MECEDORA: ¡Ah, ya sabia yo que seria todo un lío! Cucha duende, a eso me refería con que no estabas preparada.
C-DUENDE: Ya lo se, pero ¿cómo yo que no conozco a hombre alguno lo sabría? Creo que el hombre es un ser que te estresa… ¿no lo crees mecedora?
MECEDORA: Pobre mi dulce y tonta Cucha duende… lo que nos faltaba… te duele el alma. Dime ¿desde cuándo?
C-DUENDE: Desde que el hombre me miro con esos ojos que no se.
MECEDORA: Esto ya se puso feo… mejor me voy a cazar bichos de verdad… nos vemos (Entra el hombre enojado y la ve )
SEÑOR H: Por fin te encuentro Puchas Duende
C-DUENDE: ¡Cucha duende! ya te lo dije
SEÑOR H: Lo que sea … ¿y a ti que te pasa?
C-DUENDE: No molestes, quiero estar sola
SEÑOR H: Pero, hace unas horas querías que te saque la picazón, ¿y ahora quieres estar sola?
C-DUENDE: Sí, ahora cállate y déjame sola
SEÑOR H: Pero así nunca podrás ser una mujer
C-DUENDE: Ya no quiero siquiera parecer una mujer
SEÑOR H: ¿Por qué?
C-DUENDE: Porque si los hombres son así… no quiero imaginar como serán las mujeres… (llora desconsoladamente)
SEÑOR H: ¿Qué estas diciendo? Me das más picazón en la cabeza y… ¿Por qué lloras? Tu no eres así
C-DUENDE: ¿Y cómo soy hombre dime?
SEÑOR H: Bueno, eres hincha… rompe… loca…
C-DUENDE: Ahora ya no puedo
SEÑOR H: ¿Por qué?
C-DUENDE: Porque me duele
SEÑOR H: (asustado) ¿Allá abajo?
C-DUENDE: No
SEÑOR H: ¿Arriba?
C-DUENDE: No
SEÑOR H: (enojado) ¿Dónde entonces?
C-DUENDE: En el alma.
SEÑOR H: Pero es lo más tonto que he escuchado en mi vida… sólo falta que me digas que estas con depresión…
C-DUENDE: ¡Eres insensible, patético, burlón, de mal carácter, falto de encantos! ¡Eres horrible! (se tira para pegarle)
SEÑOR H: ¡Epa! ¿qué pasa? Quietecita… (la detiene entre sus brazos y no resiste besarla)
C-DUENDE: ¡Deja! ¿qué estas haciendo?
SEÑOR H: No lo se, pero ahora me duele
C-DUENDE: ¿La cabeza?
SEÑOR H: No, allá abajo
C-DUENDE: Y a mi me pica
SEÑOR H: ¿El alma?
C-DUENDE: No, la cabeza. ¿Y que haremos ahora Señor Hombre?
SEÑOR H: No lo se, pero quizás si te beso y uso mis manos
CDUENDE: ¿Las dos?
SEÑOR H: Claro, ni modo que una sola
C-DUENDE: Probemos (se le acerca la besa, la acaricia y ruedan enredados por el suelo)
¿Y qué fue eso señor hombre?
SEÑOR H: No lo se , pero ahora me pica mas la cabeza, me duele mas allá abajo y en el medio siento que me quemo, ¿y tu que sientes?
C-DUENDE: Bueno… yo siento que me arde en el medio, que me pica allá abajo y que de tanta confusión ya me duele la cabeza.
SEÑOR H: Quizás con mas práctica se nos quite la picazón, el ardor y ese dolor de cabeza. ¿No crees Cucha duende? C-DUENDE: Puede ser que con imaginación y predisposición se nos pasen las picazones los ardores y los dolores Señor hombre...
(se tira sobre el y salen enredados y rodando por el piso nuevamente)

FIN

miércoles, 21 de julio de 2010



eL DUENDE DE TUS JAZMINES


2DA PARTE

Personajes: El señor Hombre, Cucha Duende.

SEÑOR H: ¡Qué sueño de mambazo! ¡Qué puta! Debo dejar de fumar esas cosas… ya me caen mal…
C-DUENDE: Hola señor hombre
SEÑOR H: ¿Qué carajo es esto? ¿Todavía estoy dormido? Ya me despabilo y tengo alucinaciones. Hace un rato me seducía una mina en bolas y ahora me sale este bicho horrendo… ¡chao! ¡qué mal estoy! ¿es más dónde carajo estoy?
C-DUENDE: Hola, estas en los dominios de la mecedora y yo soy una Cucha duende
SEÑOR H: Ah, claro… y yo soy el payaso corneta
C-DUENDE: No, yo tengo entendido que eres un hombre. Bueno, no de los más lindos pero hombre…
SEÑOR H: Mira, encima se atreve a ponerse grosera
C-DUENDE: No lo digo de grosera, lo digo por lo poco que se de los hombres
SEÑOR H: Claro, con ese aspecto será difícil que sepas algo ¿verdad?
C-DUENDE: ¿Qué dices? No escucho
SEÑOR H: No, nada de nada ya y ¿dime cosita que es este lugar?
C-DUENDE: Se puede decir que es un lugar lejano que no se sabe bien donde esta pero que existe cuando tienes ganas de que exista, jajajaja
SEÑOR H: Lo que me faltaba una cosita chistosa, no voy tomar mas esos tragos.
Ya, y dime… ¿qué hago acá?
C-DUENDE: Eres mi hombre, solo mío, para mi solita - solita
SEÑOR H: No, estas muy equivocada. Te aclarare algo: yo no soy de nadie. No tengo dueñas ni mucho menos chuchas duendes, digo cuchas puchas o …eso.
C-DUENDE: Lamento decirte que la mecedora te trajo como mi regalo, eres para mi sola, eres mi hombre.
SEÑOR H: ¡Ah ya! y dime cosita, ¿para qué vas a querer a todo un hombre vos que eres duende o cucha?
C-DUENDE: Para que me quites la picazón
SEÑOR H: ¿De los pies?
C-DUENDE: No exactamente
SEÑOR H: No te entiendo
C-DUENDE: Ni yo a ti
SEÑOR H: Entonces, ¿cómo te ayudo?
C-DUENDE: Con la imaginación creo
SEÑOR H: Bueno. ¡Dale, rápido!
C-DUENDE: Esta bien, tu ponte allá lejos y dime cosas raras
SEÑOR H:¿Cómo qué?
C-DUENDE: No lo se, lo que se te ocurra primero
SEÑOR H: Anda a la mierda…
C-DUENDE: No, creo que no. Otra cosa
SEÑOR H: Duende miserable, hediondo, feo…
C-DUENDE: No, eso no funciona. Mejor ven mas cerca… más cerca…más cerca… ya, ahora salta de un lado a otro y rueda por el piso.
SEÑOR H: ¿Estás segura?
C-DUENDE: Si, claro.
SEÑOR H: Bien, allá voy (corre salta rueda y nada). ¿Qué tal? ¿Se te pasa?
C-DUENDE: No, mejor ven más cerca… pero más cerca… y ahora sopla suave mis orejitas
SEÑOR H: No, eso no… Me da… tu entiendes…
C-DUENDE: Dale, no seas malito
SEÑOR H: Bueno. (Se acerca y le sopla suavemente el cuello y ella se desmaya)
C-DUENDE: Ahhhhhhhh… no lo puedo creer…
SEÑOR H: ¿Qué paso?¿ qué pasa?
C-DUENDE: Es que con eso me pica más
SEÑOR H: Espera un poco y dime chuchas duende
C-DUENDE: Cucha duende
SEÑOR H: Sí, lo que sea. ¿Qué es lo que te pica?
C-DUENDE: Me pica la soledad hombre, ¿no te das cuenta?
SEÑOR H: Y dime exactamente… ¿dónde te pica?
C-DUENDE: Bueno, pero me da pudor
SEÑOR H: No te preocupes
C-DUENDE: La picazón es : allá abajo (se señala la entrepierna)
SEÑOR H: Ahora voy entendiendo mejor pero creo que no podré ayudarte
C-DUENDE: ¿Porqué?
SEÑOR H: Porque somos diferentes y de mundos distintos
C-DUENDE: Mecedora dice que el hombre siempre esta dispuesto a…
SEÑOR H: SÍ claro, pero eso lo hacen otro tipos de hombres
C-DUENDE: Ya sabía que tendrías una falla
SEÑOR H: No se trata de falla alguna. Es que como somos diferentes no creo que esto pueda funcionar
C-DUENDE: Pero podemos probar o ¿cómo lo sabes?
SEÑOR H: Es que yo ya me doy cuenta. Tú eres un duende y no una mujer.
C-DUENDE: Pero yo puedo jugar a que lo soy… tu enséñame…
SEÑOR H: Bueno, quizás funcione.
C-DUENDE: Dale, yo espero a que me indiques que hacer
SEÑOR H: Lo primero es que te quede claro que debes ser muy dócil, tierna, paciente pero de vez en cuando debes aparentar ser indomable
C-DUENDE: Pero si soy tierna y dócil, ¿para qué aparentar que soy indomable?
SEÑOR H: Para mantenerme interesado en conquistarte siempre.
C-DUENDE: Bueno
SEÑOR H: Luego debes dejar que se te escapen ciertos gestos y miradas de interés, disimuladas por supuesto
C-DUENDE: Pero si las disimulo ya no serían originales
SEÑOR H: La cosa es insinuarte y negarte a la vez
C-DUENDE: ¿Y porqué?
SEÑOR H: De esa manera no parecerás fácil
C-DUENDE: Eso es tonto, es contradictorio y es falso
SEÑOR H: Pero para que seas una mujer “interesante” debes hacerlo. A parte… ¿quieres o no que te quite la picazón?
C-DUENDE: Sí quiero
SEÑOR H: Bien, ahora vamos a probar. Ponte lejos y has lo que te dije
C-DUENDE: ¿Muy lejos o más o menos?
SEÑOR H: Lejos, donde yo te vea
C-DUENDE: Acá esta bueno ( se miran, se seducen pero cucha duende rompe en risas)
SEÑOR H: ¿Qué haces? ¡Te estas riendo! ¿cómo se te ocurre reírte a carcajadas en pleno proceso. ¡Jamás lo hagas! Justo lo estabas consiguiendo, ¡qué tonta!
C-DUENDE: El tonto eres tú. Esto es realmente muy absurdo. Creo que es patético. Estaremos practicando horas y horas y pareceremos actores dentro de una obra de teatro, de esos que se esfuerzan por que todo les salga casi real.
SEÑOR H: ¡Cállate, no te burles de mi! Así no podré jamás creer que eres una mujer y mucho menos sacarte la picazón
C-DUENDE: Pero tu imaginación es desmesurada, me pides que sea una contradicción en dos patas sólo para que me saques la picazón. Eso es muy, pero muy bobo de tu parte.
SEÑOR H: ¡Otra vez te burlas! (se abalanza sobre ella, la toma entre sus brazos y la acerca contra el pecho enojado. La mira a los ojos como para retarla y ella se asusta)
C-DUENDE: ¿Qué te pasa señor hombre? Me lastimas, ¿porqué me miras así?
SEÑOR H: Es que por un segundo sentí… No, nada… ¿qué me puede pasar aparte de que eres muy tonta? Mejor aléjate de mi y vete al bosque. Jamás serás una mujer de verdad.
C-DUENDE: Pero, yo solo he sido franca… no quise ponerte enojado…
SEÑOR H: ¡Sal de aquí! ¡vete te he dicho!
C-DUENDE: ¿Porqué me gritas? Yo sólo quiero jugar contigo y usar la imaginación para quitarme la picazón. ¡Eres un hombre muy feo y de mal carácter! (sale corriendo y llorando)
SEÑOR H: Este ya no es un sueño, es una pesadilla. ¡Qué bicho de mierda ese! Mira que desear ser una mujer...

CONTINUARÁ...

martes, 20 de julio de 2010


el DUENDE DE TUS JAZMINES

Elaboración de personajes y arreglos: jAZMÍN RODRIGUEZ
Visualización y adaptación: pAOLA TIFFI

1RA PARTE

Personajes: La mujer mecedora, Cucha Duende.

C-DUENDE: Mecedora
MECEDORA: ¿qué?
C-DUENDE: ¡Estoy aburrida!
MECEDORA: ¿De que?
C-DUENDE: De que me pique allá abajo...
MECEDORA: ¿En los pies?
C-DUENDE: Noooo… ¡En la chuchuli!
MECEDORA: No le hagas caso...
C-DUENDE: Es que no puedo seguir ignorándolo… ¡Me pica!
MECEDORA: Bueno usa tus manos...
C-DUENDE: ¿Las dos?
MECEDORA: Sí, claro, ni modo que una sola
C-DUENDE: ¿Se puede con las dos?
MECEDORA: Sí, por supuesto
C-DUENDE: ¡Qué rico!
MECEDORA: ¡No! ¿qué vas ha hacer?
C-DUENDE: Tú has dicho que use las manos… las dos más encima.
MECEDORA: Bueno, ¡pero era para que aplaudieras!
C-DUENDE: ¿A quién?
MECEDORA: A mi
C-DUENDE: ¿Por qué?
MECEDORA: Porque… ¡a mi también me pica y no me rasco!
C-DUENDE: ¿Allá abajo?
MECEDORA: Claro, ¿dónde más?
C-DUENDE: No se, ¡en los pies!
MECEDORA: ¡No boba! Allá abajo
C-DUENDE: ¿Y porqué no te rascas?
MECEDORA: Porque existen otras formas de que se te pase esa picazón
C-DUENDE: ¿Tú lo crees?
MECEDORA: Sí, estoy segurísima, es por eso que debes aplaudirme
C-DUENDE: Pero si a ti también te pica y no te rascas, ¿para que te voy a aplaudir?
MECEDORA: Debes hacerlo porque es una excelente forma de admirarme, ¡dale, hazlo!
C-DUENDE: Bueno, pero no se si deba… (aplaude). ¡Mecedora!
MECEDORA: ¿Qué?
C-DUENDE: Es que a pesar de que te aplaudí con admiración me sigue picando
MECEDORA: Cucha duende, eres muy impaciente…
C-DUENDE: Puede que lo sea, pero es que esta picazón es mas intensa con los años
MECEDORA: Si, lo se perfectamente. Es normal, es parte del proceso.
C-DUENDE: ¿Tú lo crees mecedora?
MECEDORA: Sí, lo creo.
C-DUENDE: ¿Mecedora?
MECEDORA: ¿Qué quieres Cucha duende?
C-DUENDE: ¡Sería tan bueno si por lo menos hubieran otros Cuchos duendes! Quizás podría jugar con ellos y se me olvidaría lo de la picazón
MECEDORA: Te estas poniendo intolerable Cucha duende.
C-DUENDE: ¡Es que ya son muchos años de soledad en este bosque y me aburro solita sin tener con quien jugar, a eso se suma la picazón
MECEDORA: ¡Eres muy pero muy estúpida Cucha duende. ¡Cállate y aplaude!
C-DUENDE: ¿Yo quiero saber como es que te sacas la picazón?
MECEDORA: ¡Secreto querida!
C-DUENDE: ¡Dale mecedora! ¡Dale! ¡Dale! ¡No seas malita!
MECEDORA: Ayyyy, que pesada che.
C-DUENDE: Dale si que…
MECEDORA: Bueno, te lo cuento
C-DUENDE: ¡Soy toda oídos!
MECEDORA: Yo me quito la picazón cazando por el bosque
C-DUENDE: ¿Qué? ¿Cazando bichos se te pasa?
MECEDORA: No boba, no cazo bichos… ¡Cazo hombres!
C-DUENDE: ¿Qué son los hombres?
MECEDORA: Es complicado, porque aunque se le parecen a los bichos no se los puede definir muy bien.
C-DUENDE: ¿Porqué mecedora?
MECEDORA: Porque son de naturaleza extraña.
C-DUENDE: No entiendo.
MECEDORA: Tratare de describirlos.
C-DUENDE: Te escucho
MECEDORA: Los hombres son muy apetitosos… Son calentitos… Son de formas pronunciadas en ciertas partes… ¡Son suculentos y tienen una predisposición magnifica para quitarte la picazón! De perfil bajo algunos, de arrogancia extrema otros, de una ternura infinita otros, ásperos y torpes , rechonchones, pelados, gordos…
C-DUENDE: ¡Pero yo no he visto jamás a uno!
MECEDORA: Cierto, tienes razón.
C-DUENDE: ¿Mecedora?
MECEDORA: Dime Cucha duende
C-DUENDE: A mi me gustaría conocer a uno…¿Qué tal si cazas uno para mi?
MECEDORA: No, tú no estás preparada.
C-DUENDE: ¡Es para que se me pase la picazón!
MECEDORA: No, ellos son muy peligrosos para seres como tu
C-DUENDE: ¡Quiero uno!
MECEDORA: ¡No!
C-DUENDE: ¡Qué Sí!
MECEDORA: ¡Qué no!
C-DUENDE: ¡Que sí!
MECEDORA: ¡Me caaaaansas! Lo pensare
C-DUENDE: Piénsalo (silencio e impaciencia entre las dos)
C-DUENDE: Mecedora…
MECEDORA: ¿Qué?
C-DUENDE: ¿Todavía lo estas pensando?
MECEDORA: Todavía
C-DUENDE: Mmmm
MECEDORA: No lo creo conveniente Cucha duende.
C-DUENDE: ¡No es justo mecedora, tu siempre tienes lo que quieres y yo quiero mi propio hombre!
MECEDORA: Esta bien, espera acá y ya vuelvo.
C-DUENDE: ¡Apurale! (espera con ansias rascándose todo menos allá abajo)
MECEDORA: ¡Cucha duende ven a darme una mano con esto que pesa!
C-DUENDE: ¡Qué grande es! ¡Qué olor tiene! Parece gato…
MECEDORA: Gato no es
C-DUENDE: Pero es muy fuerte ese olor, parece un pedo de gorila
MECEDORA: Es solo el olor de un hombre
C-DUENDE: Es feooo…
MECEDORA: Ya lo se, es que este esta muy sudado. Es un poco falto de gracia, un tanto joven quizás pero hombre al fin
C-DUENDE: Está cosa no se mueve Mecedora… Si no se mueve, ni hace ruido, quiere decir que se te paso la mano y… ¡esta muerto!
MECEDORA: ¡Boba! este esta dormido, ya se despertara.
C-DUENDE: ¿Pero porque duerme?
MECEDORA: Duerme porque fue duro de agarrar
C-DUENDE: ¿Puso resistencia?
MECEDORA: Un poco
C-DUENDE: ¿Por qué?
MECEDORA: Creo que por su naturaleza dominante.
C-DUENDE: ¡Que raro! Mecedora, ¿cómo es que funciona esto? Es decir, ¿cómo va a jugar si esta dormido? ¿cómo lo hago andar para que me quite la picazón?
MECEDORA: Algunas cosas las tienes que investigar por ti misma
C-DUENDE: ¿Y cómo mecedora?
MECEDORA: Con mucha imaginación Cucha duende. Bien, creo que tomare un baño de vertientes. ¡Disfruta querida!
C-DUENDE: ¡Mecedora espera! Es que no se que hacer … bueno, dijo que use la imaginación pero si no se despierta esto no va a funcionar… ¡ARRIBA! ¡DESPIERTE SEÑOR HOMBRE! ¡DESPERTATE VAMOS A JUGAR! ¡DALE! ¡UPS! ¡CHUS FUCH! ¡ARRIBA! No abre los ojos… ¿será que este justo no anda? ¡Vamos Señor hombre, despierteeee!

CONTINUARÁ...

sábado, 10 de julio de 2010


tAU Y KERANÁ
(un sólo corazón)

Keraná despertaba de una larga siesta mientras Tau la espiaba desde su escondite. Mirando esa piel tersa y morena del bien y el mal olvidó el límite. Perseguidos por el exilio y las maldiciones pelearon contra dioses por siete días. Aprovechando el día tanto como las noches dejaron descendencia y mitología. Pedacitos de nuestra creencia guaraní nos enseñan odio y amor, del sobrenatural, ese que junto con las frutas, el bosque y el folclore, a siete horribles hijos supuestamente dieron hogar.
(El Teju Jagua, mezcla de lagarto y perro, el Mbói Tu'i, de víbora y loro, el Moñái, gran monstruo maléfico, el Jasy Jateré, el Ao ao, el Luisón y el Kurupí. Completan también esta fenomenal familia pero ya unidos por lejano parentesco la señora Mala Visión, la Póra, el Mbói tata y el Karaí Pyhare o Pombero)
Muchos mitos como este, nacen y mueren en un querer, o por un querer que es siempre monstruoso. En este caso se nos presentan dos personajes bastante peculiares, que bien podriamos ser vos y yo. Porque mal o bien y como muchos que conozco, Tau y Keraná se querían, fueron un sólo corazón, hasta se dieron besitos y se dijeron "amor".

martes, 6 de julio de 2010



lA ALBIRROJOTURA


¡Dale Paraguay carajo!
¡Paraguay!¡Paraguay!
No crucen las piernas, ¿eh?
Koreeeee...
Aninati... vamos a sufrir ya otra vez parece...
¡Dale!¡Dale!¡Bien ahi
Pero la p...
¿Para qué m... lo que juega este tipo?
¿Porqué pio no le mete a fulano?
¡Hey!¡Despertate pues chamigo!
¡Saquen de ahi la pelota!
La gran p...
¡Dale correeee!
¡Por Dios!¡Qué inutilidad!
¡Un mundial nio estas jugando papito!
¡Bien ahi!¡Dale que Paraguay!
Esta buena la nueva remera...
A mi me gusta el leoncito
¿Cuánto ha de salir?

¡Muy bien!¡Muy bien!
¡Por fin ponen huevos!
Daleeee... daleee...
¡Nderakooooore!
¡No puede ser!

(y entonces pasa el tiempo establecido para estos juegos)

¡Nos robaron ya otra vez el partido!
...............................................................

(y esta es la parte donde se llora,
pero de rabia y pichadura, claro)

miércoles, 30 de junio de 2010



aSUNCIÓN

Asunción tiene curvas
es pulposa y bronceada
a Asunción se la quiere
pero también se la engaña

Asunción guarda miedos
exhibe abiertas sus llagas
Ella es mía y es tuya
de aquel de la tele
y del que desde un cartel dice que la ama

Asunción llora a raudales
y ríe con sus coloridas ramas
a veces dormita en la sombra
y en el verano broncea sus nalgas

Muchos la creen loca
Hasta peligrosa y malcriada
pero no saben lo que yo
de sus amantes
de sus plegarias

A Asunción sus hombres le mienten
la golpean
de a poco olvidan en que forma los ama
yo quise dejarla mil veces
pero mi amor la recorre
habita en sus entrañas

Hoy planeo hacerla mía
y como no supieron hacerlo otros
abrazarla
y cuidarla

sábado, 19 de junio de 2010



oJITOS TRISTES


Niño pequeño
medialunas negras eclipsan tus dedos
con los que el hambre dibuja días largos
La calle engulle uno a uno tus dientes de leche
robándote hermosas sonrisas
endureciéndote el alma y los pies
Asunción es una mamá cruel
no da abrigo ni abrazos
castiga con pesados trabajos
regalándote sólo rincones oscuros
Quisiera guardarte bajo el ala de mis sueños
poder comprar todas tus gaseosas
intentando saciar la sed que me provoca ser madre cuando te veo
Ganar el bingo que me venden tus cartones
Para poder comprarte zapatos
Que tengas un par diferente para cada día del año
y no tener sólo esta puta moneda de mil
que me cambias por bolsitas de hielo
mirándome con ojitos tristes de haber llorado

martes, 15 de junio de 2010


rEALIDAD FEMENINA
(historia verífica)

Una amiga afónica (o disfónica) llama a otra porque habían quedado en reunirse.
Holaaaaaaa… – Saluda apenas en el teléfono.
¡Nderakore! – contesta la otra - ¿Vos pio te fuiste a ver strippers o qué?
Sí – se escucha tímidamente del otro lado.
A lo que sigue un corto silencio interrumpido por carcajadas
y varios días de verguenza en ambas.
Una por adivina,
la otra por adivinada.

viernes, 11 de junio de 2010



el ÚLTIMO DESAIRE

Su respiración la asustaba. Lenta y pausada para terminar en un jadeo entrecortado que a momentos estremecía. Demasiada ansiedad. ¿Pero quién había inventado todo esto? penso. ¿Quién dijo: Vos quédate acá todas las noches y espera? Nadie había dicho, pactado o acordado nada, y para hacerlo ahora, era muy tarde. Las cartas estaban jugadas, los dados habían rodado en la mesa estrepitosamente y el juego había empezado hacía más de dos años.
Todavía recordaba la primera vez que lo vio. Tenía 15 años de plena adolescencia. Fue con una amiga, a la tradicional expo feria que se realizaba todos los años en Mariano Roque Alonso. En medio del calor y toda la multitud bulliciosa, típica de estos eventos, lo distinguió. Sobresalía de entre todos los presentes. Una sonrisa amplia y unos ojos brillantes bajo un ridículo antifaz. Él hacía piruetas y malabares para llamar la atención de la gente. Era el bufón de un stand de caramelos.
Pasaron los días y no podía quitarse aquel disfraz de la cabeza.
Un día al salir a uno de los recesos que tenía en el colegio lo volvió a ver. Estaba sentado en cuclillas leyendo unos papeles sobre el escenario que se encontraba a uno de los costados del patio.
¿Quién es? - pregunto.
Se llama Javier. Hace teatro y hace rato que termino el cole. Va a hacer algo con nosotros me dijo la profe.
Ese mismo día decidió renunciar cobardemente al grupo de teatro.
Pasaron varios años para que lo volviera a encontrar. Ella había ingresado a la facultad, tenía más experiencia y menos miedo a esos bichos raros llamados hombres. Él estudiaba otra carrera en la misma universidad. Con el tiempo se hicieron amigos, aunque amigos es sólo un decir. Ella creía que él la había reconocido y por algún motivo había decidido castigarla e ignorarla. Su indiferencia le producía una rabia atroz.
Con los años y volviendo a antiguos amores empezó a realizar pequeñas actuaciones con un grupo de teatro independiente. Él criticaba costantemente cada una de sus presentaciones. Cada palabra era un balde de agua fría o un asqueroso escupitajo. La llevaba de la fascinación a la rabia, y de ahí al llanto, en un abrir y cerrar de ojos. En varias ocasiones quiso huir pero siempre terminaba buscándolo. Se resigno a sólo estar cerca... Rondándolo.
Un día el se le acerco. Siempre era ella la que lo hacía y por algún motivo inexplicable decidieron ceder, y abrirse el uno con el otro. Hoy no recuerda como ni donde pero terminaron haciendo el amor desenfrenadamente, como dos adolescentes. Intentó escapar al día siguiente pero ese deseo impetuoso y descontrolado no se iba, hiciera lo que hiciera no se iba…
Nunca se habían entendido hablando, tenían visiones diferentes en cuanto a todo, él era un ser extremadamente racional y ella primero tenía que palparlo. Sus cuerpos en cambio parecían hechos a medida.
En un principio lo hacían en sitios improvisados (en oficinas desocupadas, terrazas, baños, habitaciones prestadas, etc.) hasta que finalmente ella se separo. Llevaba varios años de convivencia a cuestas y una apresurada e improvisada mudanza dio sitio al lugar elegido para esos encuentros. Ella lo esperaba ansiosa todas las noches. Vestía sus mejores prendas íntimas o alguna comprada especialmente para la ocasión. Hoy llevaba un camisón de satén blanco transparente, y bastante corto.
En un arrebato le había ofrecido sus llaves. Nunca podía estar del todo segura de que vendría, ni la hora en que lo haría. El rehuía de lo convencional según sus propias palabras. A ella la ansiedad la carcomía por dentro mientras se sorprendía espiando por las ventanas y despierta hasta altas horas de la noche.
Todas las noches le eran exactamente iguales. Él entraba sigilosamente, encontrándola por lo general dormida, entonces la despertaba y hacían desesperadamente el amor. Como si no se volvieran a ver nunca más. Terminaba extenuada y somnolienta en las mañanas y aún así debía levantarse para ir a trabajar.
Hoy, al igual que todas las noches, no sabía si vendría pero lo esperaba. Le faltaba el aire en esa habitación y se sentía como una muñeca de trapo, sin calor. Días antes él le había dado a entender que esto le gustaba, pero que pronto iba a acabar. Había planes para su vida, que ella, con su presencia entorpecía.
Iba contando las horas mientras la noche perdía sus últimas plumas negras cuando lo vio entrar. Traía puesta su amplia y hermosa sonrisa, y una camisa que ella le había regalado en algún cumpleaños.
Esa noche como tantas otras, sus cuerpos se amaron. Nunca necesitó que le diera o dijera nada. Era sábado. Ella no trabajaba al día siguiente y en esos casos solían comer en la cama y pasar todo el día desnudos.
Tengo cosas que hacer - le dijo - hoy no me voy a poder quedar. Lo vio recoger sus cosas y alejarse, haciendo malabares. Vio como volaba por lo aires todo lo que sentía, junto con sus llaves.
Una vez que él salió, se acerco a la ventana. Quería guardar en su memoria esa imagen. Vió su rostro particularmente brillante. ¿Serían lágrimas?. Vió como dejaba caer las llaves y desaparecía tras la esquina.
Nunca más, se dijo. Este es el último desaire.
Y mientras calculaba la forma de sorprenderlo la próxima vez con una bombachita sexy que había visto, cuando decidiera volver como tantas otras veces a golpear su puerta pidiendo un poco más de amor y otro juego de llaves.

martes, 8 de junio de 2010



sÓLO POR ESTA NOCHE

Una estela de luminosos colores enciende mi cuerpo
tu latido ronronea secretos perversos
y me encuentra queriendo

aspiro tu aliento
mientras me aprieto contra tu piel cálida y desnuda
la siento
la quiero

observo en tu boca una mueca desconocida
y el calor me encuentra acurrucada en tu pecho

mientras tus manos torpes
esparcen su humedad en mi pelo
mis piernas nuevamente se abren en un abrazo
y te aprietan
te atrapan

puedo sentir el goce descontrolado
agridulces espasmos confundidos en la armonía de dos cuerpos imperfectos

después me duermo

y la borrachera
y tu abrazo
borran por esta noche
sólo por esta noche
cualquier resabio de miedos



nO HAY QUE RESTARLE IMPORTANCIA AL CALOR ENTRE LAS PIERNAS


No hay que restarle importancia al calor entre las piernas
A nuestras fantasías,
Hoy en día hasta los árboles hablan
Mientras vos y yo bailamos sin darnos cuenta.

Dejar de actuar, sentirse bien
No poder disimular y olvidarse de todo.
¿Avanzar sin conocerse?
¿Quién dijo que hace falta?
Yo me quedo en el medio donde los tragos saben
a sudor o saliva,
La meta es chocar y volar en pedazos
Sin tener que decir como la primera vez:
Me duele, me duele.

Te recomiendo invitar a fumar al humano malvado
Que tenemos dentro
Después de unos minutos
No vas a lograr que se vuelva bueno
Pero a lo mejor se vuelve el personaje de muchos cuentos.
Y si te gusta. Y si queres.
Hay entrega a domicilio sin recargo
(por el momento)

De repente siento como si cada vez que abriera la boca
Me saliera un eructo que siempre termina ofendiendo.
En días como hoy me siento tan hipócrita.
Me es tan difícil soportar el peso de mi cuerpo
Casi siempre me dejo llevar y me hundo,
después salgo y me hundo, después salgo y me hundo...

¿Qué cosa rara es la vergüenza, verdad?
Se supone que la perdes al pasar ciertos límites.
la mía no,
Se va reforzando a través de los años hasta el punto
en que a veces yo misma me doy asco.
Pero eso sí, no me arrepiento.
Vos seguí esperando que cuando despierte
voy a estar lista para todo.

Mientras duermo no puedo estar tranquila,
Sé que en vez de dormirme debería hacer algo.

A lo mejor más tarde, cuando este oscuro
y cambies de color te rasco la espalda.
¿Será que me escuchas?
No importa, lo único que cambia es el tamaño y color de mis ojeras.

¿Quién me puede decir lo que significa estabilidad?

Verse desde otro mismo.
Jugar a comer bichos que luego nos comen por dentro.
Un montón de músicas dando vueltas en mi estómago.
Entrar en neutro.

¿Cómo vamos a terminar?

Ya no soporto el Internet,
es como utilizar un preservativo para el cuerpo completo.

¿Porqué tenemos que cambiar de tema tan rápido?

“A mis miedos los exhibo en vidriera”
-me dijo-
“¿Y vos? Vos te cagas y encima me reclamas que no siga tus juegos”
¿Qué se puede responder a esto?
No entiendo mis preguntas.
No hablo lo que soy.
No huelo lo que veo,
así que me importan un carajo tus miedos!

No hay que exagerar,
Nadie puede con todo desde el primer trago.
Y sé que aunque todos los días te veas distinto
en realidad estas pintado.

Me gustaría vestir de azul todos los días!

Frío, frío, frío... ganas de salir corriendo.
Conformidad, un poco de paz pero después desesperación.
Cobardía, maldita cobardía!!!
Placer, placer, placer... inseguridad, vergüenza...
Si continua el placer a lo mejor orgullo, vanidad
cuando termina vuelve la vergüenza...
Luego quietud, tranquilidad, cansancio, aburrimiento.
Cobardía, maldita cobardía!!!

Qué distinto es todo cuando te paras alto y fuera!

¿Porqué me ataron las manos?
Si puedo hablar
y correr cuando no tengo ganas de hablar.

No.

No hay que restarle importancia al calor entre las piernas
A nuestras fantasías
hoy en día hasta los árboles hablan
mientras vos y yo bailamos sin darnos cuenta.

viernes, 4 de junio de 2010



cON MUJER Y PELOTA

¿Pero qué tiene que ver la luna con la pelota?
¿Qué le dijo un árbitro a un tambor?
¿Porqué somos tan mbores?
¿De dónde sale esta idea estúpida de que la mujer no va con el fútbol?
No, porque no entiende.
¿Y tampoco puede?
¿Qué le falta?
No, porque no lo disfruta.
Anda a preguntale eso a mi mamá
que esta llena de rituales y cábalas antes de cada partido
a la Matarazzo de Luque
a las modelos estas
las que estan casadas con peloteros.
Recuerdo incluso a mis abuelas (QPDescansen)
que me decían que cambiarse de club era como cambiar de partido (politíco)
como renegar de tu apellido
y que eso esta mal
y no se hace
Creo que algún pelotudo inventó esta sarta de pelotudeces únicamente por no compartir
por egoismo puro
"El fútbol es cosa de hombres"
Pero por favor...
hoy en día hay mujeres que lo juegan profesionalmente
y lo hacen bien
mejor que muchos hombres
y pueden entender
y entienden
hay mujeres que gritan los goles desde las entrañas
del mismo lugar de donde salieron esos buenos y malos jugadores
que incluso lloran de desilusión o pichadura con un mal partido
y recuerdan orgullosas sus primeros partidos como hincha en una cancha
esa adrenalina contagiosa
esa ansiedad mal disimulada
ese olor a polvora de las gradas
esos cánticos pegadizos y alegres
esos inolvidables apretones de papá
con cada gol
con cada buena jugada
y claro...
también estaba la chipa barrero que había que llevar a abuela y a mamá
que quedaron en casa escuchando radio
cuidando a los más chiquitos
pero para ahorrar o no molestar con tanta cola al papá
no porque algun estupido les haya dicho que era cosa de hombres
Agradezco a mi padre que desde pequeña me llevo a la cancha
y supo convivir por muchos años con mujer y pelota
compartiendo con nosotros
hijo e hijas
los buenos y los malos encuentros

lunes, 24 de mayo de 2010



mIRADA ADULTA HE’I CHUPE

(o breve discurso de la mujer mecedora)

Querido lector, amigo, pariente, hermano: ¿Cómo explicarte lo que siento con todo esto? Cómo contarte que es mi vida puesta en vidriera, que es mi último acto desesperado por salir de este círculo de baba que aprieta y ahoga, que veo viene de antaño adornado de abuelas, madres, hijas, sobrinas, nietas ¿y porque no? abuelos, padres, hijos, sobrinos, nietos ¿cómo se hace para escapar de tanto cuento repetido? De ese Shhhhhh!!! No hay que hablar de esas cosas!!! Que viene de los demás… De ese Shhhhhh!!! No es cierto, no es cierto, de uno mismo…

Y bueno, el arte es esto para mí, para esta niña vieja que hoy soy. Es esta realidad imaginada que inevitablemente existe en un mundo creado por uno para sobrevivir explicándose inexplicables, es la emoción misma dibujada, declamada, escrita, meciéndose bajo nuestra piel y en última instancia, exhibida y compartida hoy ante ustedes que no verán lo que yo veo, que no buscaran lo que yo busco, que no quedaran con lo que quedo. ¿Por qué? Porque sí. Y así como más difícil que perdonar es perdonarse, hoy me encuentro en una muda de piel que sé, es necesaria. Me llego la hora de crecer, de matar a estos personajes, de sacarme el disfraz y/o armadura empezando por ella, mi mecedora tan querida y odiada. Mi única musa inspiradora. Mi amiga y enemiga de tantos años. La testigo palpable de mis más horribles tambaleos, del dulce vaivén de mis pecados, del oscilar de mi alma siempre en extremos opuestos. La encargada de que estos hayan dejado un registro a través del movimiento en mí…
en mi piel…
en mi cuerpo.
Opa la función.
Hoy me quedo quieta y me reconozco.
¿Soy yo?



eMBARAZO


Ayer tuve un sueño. Todavía no sé como clasificarlo. Estaba en una casa bastante vieja, que creo en ese momento era mi casa nueva. Era una de esas casas ruidosas que dan miedo. Yo estaba convencida de que había algo. Lo sentía, lo escuchaba y hasta lo olía. Sólo faltaba verlo para poder creerlo diría Santo Tomás. Se lo contaba siempre a dos amigas con las que podía hablar de cosas "raras", y sin pelos en la lengua como vulgarmente se dice. Todas las conversaciones que teníamos al respecto terminaban en risas pero poco a poco empezaron a mirarme diferente. Había algo que estaba cambiando en mí, en las cosas, en la gente. Una mañana cualquiera en la que me encontraba sola, como casi todas la mañanas, sentí que alguien me miraba mientras daba vueltas la casa, al mismo tiempo que la limpiaba. En un momento dado decidí quedarme quieta y escuchar. Fuera se oía el canto de los pájaros. Los famosos pitogues que siempre me perseguían y más ahora, porque iba entrando en el tercer mes de embarazo. Los cambios que iban produciéndose en mi cuerpo eran los únicos visibles y palpables. Fea manía la de no separar el tocar del ver.
Empecé a hablarle o a hablar sola como después dirían. Dirigía palabras lindas a aquello. A esa energía que a lo mejor era sólo la ansiedad que mes tras mes me iba consumiendo. La mayoría de las veces le hablaba como si fuera una criatura, pidiéndole que no me tema, repitiendo (más para mí que para ella) que yo era buena, capaz de cuidarlo y quererlo.
Una tarde encontré unos juguetes sucios en lo alto de un placard. Eran dos cochecitos y una pelota de goma desinflada y ennegrecida. Definitivamente eran los juguetes de un niño. Esa misma noche me costó conciliar el sueño y una pandilla de gatos calentones terminó por despertarme definitivamente. Preparé un té y agarré el periódico de días anteriores. Pensaba resolver el crucigrama o entretenerme con los clasificados. De repente escuché un grito e instintivamente y con el corazón dando brincos lo seguí. En un rincón de la habitación había un niño. Lloraba cubriéndose el rostro. Sus cabellos eran grises, pero tenía el rostro y el cuerpito de un niño de dos años. Al verme esbozó una sonrisa torpe y corrió a abrazarme fuertemente. Respondí con otro abrazo y así estuvimos alrededor de 30 minutos. Ambos llorando y apretándonos uno contra otro. Luego de esa noche mi vida verdaderamente cambió. Puesto que sólo lo veía en las noches, aunque pudiera sentirlo todo el día. Dormía durante el día para estar despierta en las noches y poder cuidarlo. Terminaba desmayada de cansancio y con él en brazos cada amanecer, para volver a despertar sola. Nadie podía creerme porque nadie más lo veía. Y era tan hermoso aunque no pronunciara palabra alguna. Dejé de salir y tener contacto con la gente porque me creían loca.
Finalmente llegaron los ocho meses de embarazo acompañados de ciertas complicaciones. El médico tuvo que obligarme a un reposo absoluto, por lo que tuve también que aceptar compañía. Mi hermana dormía a mi lado tres a cuatro veces por semana. El resto de los días me acompañaba el padre. Ese último mes fue espantoso. La angustia me oprimía el pecho y no hacía más que llorar pensando que nunca más iba a volver a verlo. Sentía roto el corazón y me aterraba la idea de no poder sentir lo mismo por el bebe que venía.
Una noche, apenas dormida mi hermana, me levanté y comencé a buscarlo por toda la casa.
- ¡Niiiiiitooooo, nitoooooo! (de nenito).
Estuve una hora dando vueltas por la casa hasta que un fuerte calambre logró doblar mi cuerpo y no tuve más remedio que tirarme al sillón llorando. Enjugando mis lágrimas ví al niñito sentado a mi lado, agarrándose fuerte a mi vientre hinchado y dolido.
"No llores mamá" me dijo y sentí que todo daba vueltas.
Desperté en el hospital junto a mi hermana. Una enfermera estaba preparándome para ingresar al quirófano.
- ¿Sabes cómo se va a llamar? - me preguntaron.
- Jano, les dije.
- ¿Y si es nena? preguntó mi hermana.
Debido al tiempo ocupado en Nito no había podido ni querido realizarme las debidas ecografías.
No, respondí. Va a ser un nenito.
Nunca más apareció.
Y termino por nacer una hermosa y encantadora nena.