
eL DUENTE DE TUS JAZMINES
3RA PARTE
Personajes: La mujer mecedora, el Señor Hombre, Cucha Duende
MECEDORA: ¿Hombre, qué es lo que tienes?
SEÑOR H: Por fin apareces, pensé que este sueño ya no tendría… ¿Dónde es que te has metido?
MECEDORA: Para que deseas saberlo
SEÑOR H: Es que después de que te encontré me sentí mal y desperté con una “chuca duende”
MECEDORA: ¿Cucha duende no será?
SEÑOR H: Sí, eso. La cosita esa quería que le quite la picazón.
MECEDORA: ¿Y tú que?
SEÑOR H: Bueno, trate… pero ella es una tonta burlona, no supo entender lo que le pedí
MECEDORA: ¿Que le has pedido?
SEÑOR H: Que tratara de ser una mujer así yo me animaría sacarle esa su picazón.
MECEDORA: Pero ella no es una mujer, es una Cucha duende.
SEÑOR H: Se lo dije, le dije que somos diferentes, de mundos opuestos pero es de burra
MECEDORA: Sí, lo es
SEÑOR H: Sí, aparte es rara… su forma… sus orejas… su cuello… su estatura… ¡Bah! ¿quién se fijaría en un Pucha ende?
MECEDORA: Cucha duende
SEÑOR H: Eso… aparte tiene ese olor como de hojas de jardín, y es así… toda alborotada. saltando de un lugar a otro. Pues ¿cómo te fijarías en ella si no se queda quieta? Más encima contando a viva voz que le pica allá abajo… ¡es desubicada!
MECEDORA: Sí, lo es (se miran los dos y se hace un silencio aburrido)
SEÑOR H: Que silencio hay, ¿verdad?
MECEDORA: Tienes razón
SEÑOR H: Bueno, la trucha duende esa por lo menos mete ruido, ¿verdad?
MECEDORA: Mucho ruido.
SEÑOR H: Mecedora
MECEDORA: ¿Qué?
SEÑOR H: Me pica
MECEDORA: ¿Allá abajo?
SEÑOR H: ¡No, arriba, en la cabeza!
MECEDORA: ¡Ah! eso es raro…
SEÑOR H: Me pica mucho ¿sabes?
MECEDORA: Usa tus manos
SEÑOR H: ¿Las dos?
MECEDORA: Ni modo que una sola
SEÑOR H: Bueno (y se toca allá abajo)
MECEDORA: ¡Epa! ¿qué vas ha hacer?
SEÑOR H: Usar las manos como me has dicho
MECEDORA: No bobo, las manos son para que me aplaudas
SEÑOR H: ¿Por qué?
MECEDORA: Porque a mi también me pica y no me rasco
SEÑOR H: Bien, si no hay de otras (aplaude triste). Mecedora… a pesar de que te aplaudo no deja de picarme. Será mejor que camine un poco para que se me pase.
MECEDORA: Pues si te hace sentir mejor hazlo… (sale el hombre y ella busca enojada por todos lados) ¡Cucha duende! ¿dónde te has metido? ¡Ven acá!
C-DUENDE: No, sólo saldré si el hombre se ha ido
MECEDORA: Ya se fue, ven
C-DUENDE: ¿Qué quieres Mecedora?
MECEDORA: Dime, ¿qué le has hecho al hombre ese?
C-DUENDE: Nada, el es mal ser y falto de gracia. (Llora) ¡No quiero volver a verlo!
MECEDORA: ¿Por qué? ¿Acaso no querías que te quite la picazón?
C-DUENDE: Sí, pero en vez de que se me quite… ¡Ahora me duele!
MECEDORA: (asustada) ¿Allá abajo?
C-DUENDE: No, arriba
MECEDORA: ¿En la cabeza?
C-DUENDE: No, en el alma
MECEDORA: ¡Ah, ya sabia yo que seria todo un lío! Cucha duende, a eso me refería con que no estabas preparada.
C-DUENDE: Ya lo se, pero ¿cómo yo que no conozco a hombre alguno lo sabría? Creo que el hombre es un ser que te estresa… ¿no lo crees mecedora?
MECEDORA: Pobre mi dulce y tonta Cucha duende… lo que nos faltaba… te duele el alma. Dime ¿desde cuándo?
C-DUENDE: Desde que el hombre me miro con esos ojos que no se.
MECEDORA: Esto ya se puso feo… mejor me voy a cazar bichos de verdad… nos vemos (Entra el hombre enojado y la ve )
SEÑOR H: Por fin te encuentro Puchas Duende
C-DUENDE: ¡Cucha duende! ya te lo dije
SEÑOR H: Lo que sea … ¿y a ti que te pasa?
C-DUENDE: No molestes, quiero estar sola
SEÑOR H: Pero, hace unas horas querías que te saque la picazón, ¿y ahora quieres estar sola?
C-DUENDE: Sí, ahora cállate y déjame sola
SEÑOR H: Pero así nunca podrás ser una mujer
C-DUENDE: Ya no quiero siquiera parecer una mujer
SEÑOR H: ¿Por qué?
C-DUENDE: Porque si los hombres son así… no quiero imaginar como serán las mujeres… (llora desconsoladamente)
SEÑOR H: ¿Qué estas diciendo? Me das más picazón en la cabeza y… ¿Por qué lloras? Tu no eres así
C-DUENDE: ¿Y cómo soy hombre dime?
SEÑOR H: Bueno, eres hincha… rompe… loca…
C-DUENDE: Ahora ya no puedo
SEÑOR H: ¿Por qué?
C-DUENDE: Porque me duele
SEÑOR H: (asustado) ¿Allá abajo?
C-DUENDE: No
SEÑOR H: ¿Arriba?
C-DUENDE: No
SEÑOR H: (enojado) ¿Dónde entonces?
C-DUENDE: En el alma.
SEÑOR H: Pero es lo más tonto que he escuchado en mi vida… sólo falta que me digas que estas con depresión…
C-DUENDE: ¡Eres insensible, patético, burlón, de mal carácter, falto de encantos! ¡Eres horrible! (se tira para pegarle)
SEÑOR H: ¡Epa! ¿qué pasa? Quietecita… (la detiene entre sus brazos y no resiste besarla)
C-DUENDE: ¡Deja! ¿qué estas haciendo?
SEÑOR H: No lo se, pero ahora me duele
C-DUENDE: ¿La cabeza?
SEÑOR H: No, allá abajo
C-DUENDE: Y a mi me pica
SEÑOR H: ¿El alma?
C-DUENDE: No, la cabeza. ¿Y que haremos ahora Señor Hombre?
SEÑOR H: No lo se, pero quizás si te beso y uso mis manos
CDUENDE: ¿Las dos?
SEÑOR H: Claro, ni modo que una sola
C-DUENDE: Probemos (se le acerca la besa, la acaricia y ruedan enredados por el suelo)
¿Y qué fue eso señor hombre?
SEÑOR H: No lo se , pero ahora me pica mas la cabeza, me duele mas allá abajo y en el medio siento que me quemo, ¿y tu que sientes?
C-DUENDE: Bueno… yo siento que me arde en el medio, que me pica allá abajo y que de tanta confusión ya me duele la cabeza.
SEÑOR H: Quizás con mas práctica se nos quite la picazón, el ardor y ese dolor de cabeza. ¿No crees Cucha duende? C-DUENDE: Puede ser que con imaginación y predisposición se nos pasen las picazones los ardores y los dolores Señor hombre... (se tira sobre el y salen enredados y rodando por el piso nuevamente)
SEÑOR H: Por fin apareces, pensé que este sueño ya no tendría… ¿Dónde es que te has metido?
MECEDORA: Para que deseas saberlo
SEÑOR H: Es que después de que te encontré me sentí mal y desperté con una “chuca duende”
MECEDORA: ¿Cucha duende no será?
SEÑOR H: Sí, eso. La cosita esa quería que le quite la picazón.
MECEDORA: ¿Y tú que?
SEÑOR H: Bueno, trate… pero ella es una tonta burlona, no supo entender lo que le pedí
MECEDORA: ¿Que le has pedido?
SEÑOR H: Que tratara de ser una mujer así yo me animaría sacarle esa su picazón.
MECEDORA: Pero ella no es una mujer, es una Cucha duende.
SEÑOR H: Se lo dije, le dije que somos diferentes, de mundos opuestos pero es de burra
MECEDORA: Sí, lo es
SEÑOR H: Sí, aparte es rara… su forma… sus orejas… su cuello… su estatura… ¡Bah! ¿quién se fijaría en un Pucha ende?
MECEDORA: Cucha duende
SEÑOR H: Eso… aparte tiene ese olor como de hojas de jardín, y es así… toda alborotada. saltando de un lugar a otro. Pues ¿cómo te fijarías en ella si no se queda quieta? Más encima contando a viva voz que le pica allá abajo… ¡es desubicada!
MECEDORA: Sí, lo es (se miran los dos y se hace un silencio aburrido)
SEÑOR H: Que silencio hay, ¿verdad?
MECEDORA: Tienes razón
SEÑOR H: Bueno, la trucha duende esa por lo menos mete ruido, ¿verdad?
MECEDORA: Mucho ruido.
SEÑOR H: Mecedora
MECEDORA: ¿Qué?
SEÑOR H: Me pica
MECEDORA: ¿Allá abajo?
SEÑOR H: ¡No, arriba, en la cabeza!
MECEDORA: ¡Ah! eso es raro…
SEÑOR H: Me pica mucho ¿sabes?
MECEDORA: Usa tus manos
SEÑOR H: ¿Las dos?
MECEDORA: Ni modo que una sola
SEÑOR H: Bueno (y se toca allá abajo)
MECEDORA: ¡Epa! ¿qué vas ha hacer?
SEÑOR H: Usar las manos como me has dicho
MECEDORA: No bobo, las manos son para que me aplaudas
SEÑOR H: ¿Por qué?
MECEDORA: Porque a mi también me pica y no me rasco
SEÑOR H: Bien, si no hay de otras (aplaude triste). Mecedora… a pesar de que te aplaudo no deja de picarme. Será mejor que camine un poco para que se me pase.
MECEDORA: Pues si te hace sentir mejor hazlo… (sale el hombre y ella busca enojada por todos lados) ¡Cucha duende! ¿dónde te has metido? ¡Ven acá!
C-DUENDE: No, sólo saldré si el hombre se ha ido
MECEDORA: Ya se fue, ven
C-DUENDE: ¿Qué quieres Mecedora?
MECEDORA: Dime, ¿qué le has hecho al hombre ese?
C-DUENDE: Nada, el es mal ser y falto de gracia. (Llora) ¡No quiero volver a verlo!
MECEDORA: ¿Por qué? ¿Acaso no querías que te quite la picazón?
C-DUENDE: Sí, pero en vez de que se me quite… ¡Ahora me duele!
MECEDORA: (asustada) ¿Allá abajo?
C-DUENDE: No, arriba
MECEDORA: ¿En la cabeza?
C-DUENDE: No, en el alma
MECEDORA: ¡Ah, ya sabia yo que seria todo un lío! Cucha duende, a eso me refería con que no estabas preparada.
C-DUENDE: Ya lo se, pero ¿cómo yo que no conozco a hombre alguno lo sabría? Creo que el hombre es un ser que te estresa… ¿no lo crees mecedora?
MECEDORA: Pobre mi dulce y tonta Cucha duende… lo que nos faltaba… te duele el alma. Dime ¿desde cuándo?
C-DUENDE: Desde que el hombre me miro con esos ojos que no se.
MECEDORA: Esto ya se puso feo… mejor me voy a cazar bichos de verdad… nos vemos (Entra el hombre enojado y la ve )
SEÑOR H: Por fin te encuentro Puchas Duende
C-DUENDE: ¡Cucha duende! ya te lo dije
SEÑOR H: Lo que sea … ¿y a ti que te pasa?
C-DUENDE: No molestes, quiero estar sola
SEÑOR H: Pero, hace unas horas querías que te saque la picazón, ¿y ahora quieres estar sola?
C-DUENDE: Sí, ahora cállate y déjame sola
SEÑOR H: Pero así nunca podrás ser una mujer
C-DUENDE: Ya no quiero siquiera parecer una mujer
SEÑOR H: ¿Por qué?
C-DUENDE: Porque si los hombres son así… no quiero imaginar como serán las mujeres… (llora desconsoladamente)
SEÑOR H: ¿Qué estas diciendo? Me das más picazón en la cabeza y… ¿Por qué lloras? Tu no eres así
C-DUENDE: ¿Y cómo soy hombre dime?
SEÑOR H: Bueno, eres hincha… rompe… loca…
C-DUENDE: Ahora ya no puedo
SEÑOR H: ¿Por qué?
C-DUENDE: Porque me duele
SEÑOR H: (asustado) ¿Allá abajo?
C-DUENDE: No
SEÑOR H: ¿Arriba?
C-DUENDE: No
SEÑOR H: (enojado) ¿Dónde entonces?
C-DUENDE: En el alma.
SEÑOR H: Pero es lo más tonto que he escuchado en mi vida… sólo falta que me digas que estas con depresión…
C-DUENDE: ¡Eres insensible, patético, burlón, de mal carácter, falto de encantos! ¡Eres horrible! (se tira para pegarle)
SEÑOR H: ¡Epa! ¿qué pasa? Quietecita… (la detiene entre sus brazos y no resiste besarla)
C-DUENDE: ¡Deja! ¿qué estas haciendo?
SEÑOR H: No lo se, pero ahora me duele
C-DUENDE: ¿La cabeza?
SEÑOR H: No, allá abajo
C-DUENDE: Y a mi me pica
SEÑOR H: ¿El alma?
C-DUENDE: No, la cabeza. ¿Y que haremos ahora Señor Hombre?
SEÑOR H: No lo se, pero quizás si te beso y uso mis manos
CDUENDE: ¿Las dos?
SEÑOR H: Claro, ni modo que una sola
C-DUENDE: Probemos (se le acerca la besa, la acaricia y ruedan enredados por el suelo)
¿Y qué fue eso señor hombre?
SEÑOR H: No lo se , pero ahora me pica mas la cabeza, me duele mas allá abajo y en el medio siento que me quemo, ¿y tu que sientes?
C-DUENDE: Bueno… yo siento que me arde en el medio, que me pica allá abajo y que de tanta confusión ya me duele la cabeza.
SEÑOR H: Quizás con mas práctica se nos quite la picazón, el ardor y ese dolor de cabeza. ¿No crees Cucha duende? C-DUENDE: Puede ser que con imaginación y predisposición se nos pasen las picazones los ardores y los dolores Señor hombre... (se tira sobre el y salen enredados y rodando por el piso nuevamente)
FIN